Estrés y tabaco

La mayoría de personas fumadoras cuanto más estrés experimentan más fuman.

Sin embargo, el tabaco contiene sustancias muy estresante para nuestro organismo. Entonces ¿por qué añaden más estrés a su estrés, fumando?

 

Aunque puede haber muchos motivos, destacaré dos: El efecto premio y el efecto relajante.

El efecto “premio”

Cuando experimentamos estrés de modo prolongado, nuestro cerebro busca un placer que nos evada de la tensión y el malestar. Es como si dijera “Ya está bien de tanto trabajar, esforzarme, pasarlo mal… Me merezco un disfrute, un premio, un descanso de tanto estrés”.

El premio en que pensamos dependerá de nuestras preferencias y hábitos: Para unos será tomar una cerveza, otros pensarán en un pastel de chocolate, algunos en ir de compras o realizar otra actividad que les resulte agradable… Y la mayoría de fumadores pensarán en fumar un cigarrillo.

No importa que el tabaco sea, fisiológicamente, un factor estresante. La persona fumadora lo vive como algo satisfactorio, como un disfrute o un premio. Y, por tanto, para ella tiene ese efecto premio frente al estrés. Así es que, cuanto más estrés experimente, más necesidad de premio o disfrute sentirá, y más fumará.

Supongamos que ésta es la razón por la que una persona fuma más cuando está estresada. ¿Le sirve de algo saberlo? Creo que sí: Como sabe que el estrés aumenta su necesidad de placer, cuando se encuentre estresada lo que puede hacer es darse otros placeres distintos a fumar. La cuestión entonces es: “¡Estoy estresado! Me daré placer”.

Lógicamente esto no resuelve ni la causa del estrés ni la dependencia del tabaco, pero al menos le ayudará a disminuir el número de cigarrillos que fuma cuando siente estrés, que pueden ser muchos. Y también le ayudará a estar en mejor disposición si decide intentar dejar de fumar.

El efecto “relajante”

Para muchos fumadores fumar ha adquirido una función relajante: cuando están estresados, nerviosos, preocupados o ansiosos, experimentan una mayor necesidad de fumar. Y al hacerlo sienten que fumar les calma o relaja. Si no fuman, echan en falta el tabaco, se estresan aún más, y su malestar va en aumento. Si entonces fuman, ese malestar o estrés añadido se alivia, y sienten que fumar les tranquiliza.

Para estos fumadores, fumar es el recurso de ayuda externa que han aprendido a utilizar frente al estrés, al igual que otras personas aprendieron a tomar fármacos tranquilizantes, ansiolíticos, o incluso una copa para calmarse. Otras, en cambio, aprenden estrategias más saludables, como desconectar, control del pensamiento, relajarse, meditar, practicar yoga, pasear por la naturaleza, etc.

¿Les servirá de algo saber que fumar es su recurso de ayuda? Nuevamente creo que sí: Al tomar conciencia de la causa, pueden decidir utilizar otros recursos frente al estrés, pero que sean más efectivos y saludables que el tabaco. Quizá para ello precisen de la ayuda de un profesional competente pero, sea como sea, conocida la causa podrán encontrar el buen remedio.

¿Cuándo es el buen momento para dejar de fumar?

Esta asociación estrés-tabaco lleva a muchas personas a considerar que cuando tienen mucho estrés no es buen momento para intentar dejar de fumar. Y quizá lleven razón. Por ello dicen que lo dejarán cuando tengan menos problemas y estén más tranquilos, por ejemplo, en vacaciones, cuando el trabajo aminore, o cuando las cosas vayan mejor.

El problema es que cuando llega ese momento y están más tranquilos, no quieren estropearlo con el estrés que prevén les acarreará intentar dejar de fumar (“¡No me voy a amargar ahora las vacaciones, que bastante estrés he tenido todo el año!”). Así es que consideran que tampoco ahora es el buen momento.

En definitiva, nunca es el buen momento: Cuando hay estrés porque lo hay, y cuando no hay estrés porque entonces se estresarían.

¿Saber esto sirve de algo? Por supuesto que sí: Sirve para dejar de usar el socorrido auto-engaño de “ahora no es mi momento”. No te auto-engañes más. La verdad es que, si sigues pensando así, tu momento no va a ser nunca. Por ello:

Las vacaciones sí son un buen momento para dejar de fumar.

Estar trabajando es buen momento para dejar de fumar.

Tener un poco de estrés también  lo es.

Te guste o no, ésta es la verdad: ¡Para dejar de fumar, casi siempre es el buen momento!

Y aunque es cierto que las situaciones de estrés extremo no son el mejor de los momentos, si realmente te encuentras en una situación tal, determina con precisión cuándo será entonces el momento y, cuando llegue, ponte manos a la obra, sin dilación ni excusas de ningún tipo.

En el Método Reset® ayudamos a desarrollar recursos personales para afrontar el estrés de formas más saludable y efectiva.

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