El Programa de Fumador

EL PROGRAMA SALUDABLE ORIGINAL

Todos nacemos con un Programa Biológico Saludable, que hace que intentemos alejarnos del aire tóxico, e incluso que se cierre nuestra garganta y nos cueste respirar, si nos vemos expuestos a él.

Es una reacción automática, instintiva, con un claro valor de supervivencia.

EL PROGRAMA DE FUMADOR

Pero algunas personas, a pesar del rechazo natural e instintivo que sentimos hacia el humo del cigarrillo cuando lo inhalamos por primera vez, de forma voluntaria, continuamos inhalándolo de vez en cuando, hasta que nuestro organismo tuvo que defenderse para poder sobrevivir, realizando cambios internos que nos permitieran tolerar el humo tóxico del cigarrillo.

Dicho de otro modo, llegó un momento en que nuestro cerebro cambió su Programa Saludable original, que funcionaba bajo la premisa “necesito aire puro”, por un Programa de Fumador, cuya premisa llegó a ser “necesito fumar” cuando bajan mis niveles de nicotina o, sobre todo, cuando me encuentro en circunstancias y estados emocionales que tengo asociados a fumar.

EL DESEO

A partir de ese momento, ante lo que considera una necesidad, el organismo de la persona fumadora reacciona según el modo natural de reacción frente a las necesidades: generando sensaciones o señales que llegan hasta la conciencia y son interpretadas como deseo o ganas de fumar.

Y es ese deseo el que te impulsa a fumar, para satisfacer tu supuesta necesidad.

Si fumas, experimentarás el alivio de la desaparición de las desagradables sensaciones de deseo. Podrás entonces estar tranquilo, y poner tu atención en cualquier otra cosas relevante para tí en ese momento.

Pero si no fumas, tu organismo, que está ahora bajo el control del Programa de Fumador, continuará enviándote sensaciones o señales de deseo o necesidad de fumar que, a modo de un molesto enjambre de moscas, inundarán tu campo de conciencia y no cesarán de importunarte hasta que fumes.

EL CONFLICTO: VOLUNTAD CONTRA DESEO

Al estar bajo el control de tu Programa de Fumador, cuando quieres dejar de fumar (propósito) y lo intentas (voluntad), encuentras la oposición del deseo, que es algo automático e involuntario. Este es el conflicto de la persona fumadora que ya quiere dejar de fumar: “¡Quiero dejar de fumar, pero deseo fumar!”.

Date cuenta de lo que ha sucedido. Antes de comenzar a fumar, deseabas respirar aire puro, y aunque quisieras respirar voluntariamente el humo tóxico de un cigarrillo tu cuerpo se oponía a ello, haciéndote toser, cerrando tu garganta, etc. Ahora, en cambio, deseas el aire tóxico del tabaco, y aunque quieras dejar de fumar y volver a respirar solo aire puro, tu cuerpo se opone a ello. ¡Todo al revés!

Como ya habrás comprendido, la clave está en el deseo: Por mucho que quieras dejar de fumar, si continúas deseándolo te será muy difícil lograrlo, pues ese deseo surge de tu Programa de Fumador, el cual no controlas, por más fuerza de voluntad que tengas, ya que es automático e involuntario.

LA SOLUCIÓN

¿No podemos hacer nada entonces? Por su puesto que sí: Podemos intentar desactivar el Programa de Fumador y reactivar el Programa Saludable. Si lo logramos, el deseo llegará a desaparecer, y entonces podremos dejar de fumar bien, más fácilmente, y para siempre.

CÓMO, CUÁNDO

El Método Reset® puede ayudarte a ello, aunque también podrás encontrar otras estrategias que se adecuen a tus necesidades y preferencias, y que te ayuden a lograrlo. Ya sabes, a la cima de una montaña se puede llegar por muchas sendas. Lo importante es llegar.

Para llegar hay que emprender el camino. Y el mejor momento para emprenderlo (¡no te autoengañes más!) es AHORA.

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