El poder de las expectativas

Expectativas negativas

Cuando una persona fumadora decide en serio dejar de fumar (o al menos intentarlo seriamente), aunque eso sea lo que quiere, con frecuencia no es eso lo que suele creer que sucederá y, en todo caso, lo que suele temer es pasarlo mal y dejar de disfrutar.

Si eres fumador-a y ya quieres dejarlo, dedica un minuto a responder a estas cuestiones: ¿Crees que lo lograrás, o crees que fracasarás? ¿Esperas que te resultará fácil o, por el contrario, que te será muy difícil? ¿Crees que será algo llevadero, o piensas que lo pasarás muy mal? ¿Sientes que será algo positivo y favorable, o tienes la sensación de que, en realidad, saldrás perdiendo pues dejarás de disfrutar?

Algunas personas, cuando piensan en su vida sin fumar, no se imaginan que será una liberación y una buena vida. Muy al contrario, la imagen que viene a su mente es algo así como la de meterse en la prisión de vivir sin fumar, donde ya solo cabe esperar una vida oscura y sin disfrute.

Sé que tengo que dejarlo, y es lo que quiero pero, cuando lo pienso, siento que yo mismo me estoy metiendo en el matadero”, dijo alguien una vez en una de las charlas que llevo a cabo.

No importan los argumentos racionales que muestren que no será así: Eso es lo que sienten, lo que temen y, en definitiva, lo que esperan. Y como lo esperan, es más probable que les suceda así.

Seguro que has oído la frase “Si lo crees lo creas”. Es la versión moderna de “la profecía autocumplida”. O dicho en un lenguaje más científico, del poder de las expectativas y de la autosugestión: Aquello que creo que me sucederá es más probable que me suceda.

No pienses que esto es sólo “una chaladura de esa gente rara que cree en la magia y en las terapias alternativas” (en palabras de un conocido de mente muy científica).  El denominado efecto placebo existe y, simplificando, consiste en que  para un considerable porcentaje de personas que toma una sustancia creyendo que tendrá un determinado efecto, se produce ese efecto, aunque en realidad esa sustancia no contenga ningún principio activo capaz de producirlo.

Y no sólo existe, sino que las investigaciones farmacológicas tienen que diseñar sus experimentos teniendo en cuenta este posible efecto, lo que les obliga a introducir grupos de control, con el consiguiente aumento del coste económico de las investigaciones.

Más aún, hay investigaciones que muestran que las expectativas que las-os profesores-as tienen en relación con sus alumnas-os influyen en los resultados académicos de éstas-os. Así es que mis expectativas (lo que creo que sucederá) no sólo influyen en mí, también influyen en otros. ¡Sorprendente!

El efecto de las expectativas no es algo que se produzca al ciento por ciento. Es un aumento en la probabilidad de ocurrencia de aquello que creo que sucederá. Pero, aun así, ¿no te gustaría tener a tu favor a tus expectativas, en lugar de tenerlas en contra?

Espero que ahora puedas comprender el sentido de las cuestiones que te planteé al principio. Si crees que no lo conseguirás, es más probable que no lo consigas. Si crees que lo pasarás mal, es más probable que así sea. Si crees que dejarás de disfrutar, quizá eso sea lo que te ocurra.

Expectativas positivas

La buena noticia es que si crees que te resultará fácil, que será llevadero, que te encontrarás mejor, y que seguirás disfrutando, entonces es más probable que eso sea lo que te suceda a ti.

Por ello, si quieres dejar de fumar y tus expectativas son negativas y juegan en tu contra, cámbialas por expectativas positivas que actúen a tu favor.

En el Método Reset® trabajamos el cambio de expectativas, favoreciendo así que dejar de fumar sea más fácil, para siempre, y con alegría.

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