Coronavirus y fumadores

Tras decretarse el Estado de Alarma por el coronavirus, entre los establecimientos que el Gobierno Español determinó que permanecerían abiertos se encontraban los Estancos. Esto ha causado disparidad de opiniones, a favor y en contra.

Unos, considerando que no es algo esencial y, por tanto, no deberían permanecer abiertos.

Otros, que sería bueno que permanecieran cerrados y así, al no disponer de tabaco, se ayudaría a los fumadores a que dejaran de fumar.

Otros, que deben permanecer abiertos, puesto que la venta de tabaco es una vía de obtención de impuestos, nada desdeñable con lo que se nos viene encima.

Otros, que al mantenerlos abiertos se transmite a la población la idea errónea de que el tabaco es un producto de primera necesidad, por lo que deberían cerrar.

Otros, que deben permanecer abiertos puesto que para las personas fumadoras, debido a su adicción, el tabaco sí es una necesidad.

Otros, que fumar puede contribuir a que la infección por coronavirus, si la padecieran, sea más grave, por es prudente mantenerlos abiertos.

Otros, que sería imprudente cerrarlos, puesto que no disponer de tabaco, para los fumadores, supondría añadir más estrés al ya elevado estrés proveniente de la situación de aislamiento, falta de actividad, miedo al contagio, incertidumbre respecto al futuro. Etc. 

¿Quién tiene razón? Quizá todos. O, al menos, todos tienen una razón parcial: su parte de razón. Aunque en esta época en que vivimos, en la que hay que posicionarse ante todo a favor o en contra, decir que todos tienen razón, aunque solo sea un poco de razón, es ya, de entrada, no tener razón alguna.

Pero, por sorprendente que pueda parecer, podría suceder que todos, incluso yo, llevásemos razón, como nos propone Idries Shash en el cuento “Creo que usted tiene razón” (de su libro “Las ocurrencias del increíble Mulá Nasrudín”):

El Mulá fue nombrado juez. Durante su primer caso, el demandante expuso con tanta persuasión que le hizo exclamar:

-¡Creo que usted tiene razón!

El secretario del tribunal le rogó que demorara su decisión, pues el acusado no había declarado aún.

Nasrudín se sintió tan conmovido por la elocuencia del demandado que al terminar éste su defensa exclamó:

-¡Creo que usted tiene razón!

El secretario no podía aceptarlo.

-Vuestra señoría, ambos no pueden tener razón.

-¡Creo que usted tiene razón!, (dijo Nasrudín).

La realidad es inabarcable, y la verdad (mi verdad, tu verdad) sólo es la cara de un prisma con tantas caras como seres: Todas forman parte del prisma, pero ninguna de ellas es el prisma en su totalidad.

En consecuencia, quizá lo mejor sería escuchar con calma a todos los implicados en cada asunto, no para darles o quitarles la razón, sino para comprender qué parte de la realidad está viendo o viviendo cada uno de ellos (su verdad), y tenerla en cuenta junto con la del resto.

Dando por supuesto, entonces, que en el asunto de mantener abiertos los Estancos cada cual tiene su particular razón, considero que las personas fumadoras pueden aprovechar esta lamentable situación para ir generando, y madurando, el propósito de dejar de fumar una vez que se restablezca la normalidad.

¿Y por qué no ahora? Bueno, esa decisión dependerá por supuesto de cada persona en particular.

Habrá quienes consideren que éste es un buen momento para dejarlo, y se pongan manos a la obra: ¡Ánimo! ¡Adelante!

Otras personas, en cambio, quizá consideren que no es un buen momento para ellas, puesto que esta situación anómala les está causando alarma, preocupación, incertidumbre, miedo y estrés, todo lo cual haría para ellas más difícil el ya de por sí difícil proceso de dejar de fumar. Es a estas personas a las que quiero dirigirme ahora.

Uno de los lemas del Método RESET® es: ¡Dejar de fumar es tan urgente que no hay prisa!”. Lo importante es que cuando lo dejes sea para siempre, y que no vuelvas a echar de menos el tabaco nunca más.

La meta que se propone a las personas que quieren seguir este Método no es sólo dejar de fumar, pues ¿qué sentido tiene dejar de fumar hoy para volver a fumar mañana; o dejar de fumar pero seguir ehando de menos el tabaco, y teniendo que estar conteniendo el deseo durante meses, o incluso años, con fuerza de voluntad?

Desde luego que no fumar, aún cuando se siga deseando, es mejor que fumar, al menos en lo que a la salud se refiere.

Pero las personas que dejan de fumar y siguen echándolo de menos, están siempre en riesgo de volver a fumar y, el día menos pensado, su fuerza de voluntad puede flaquear, o bajar la guardia, autoengañarse y volver a fumar.

Cierto que, durante el tiempo que hayan estado sin fumar, no habrán ingerido las sustancias tóxicas del tabaco. Pero, a efectos de liberarse para siempre de la esclavitud que supone fumar, hasta puede que estén peor que antes ya que, al recaer en el hábito de fumar, su actitud y expectativas, respecto a poder dejar de fumar algún día, quizá sean entonces mucho más negativas y de fracaso.

He manifestado, de forma reiterada, que el mejor momento para dejar de fumar siempre es ahora: En cualquier momento, ese es el mejor momento. Y sigo manteniéndolo, sobre todo para alertar contra uno de los más frecuentes autoengaños de las personas fumadoras que quieren dejar de fumar, y que les lleva a posponer una y otra vez la fecha de hacerlo: “¡No es mi momento!”

No obstante, dadas las circunstancias, si quieres dejar de fumar pero tienes la convicción (¡no el autoengaño!) de que para ti no es un buen momento, seguramente estarás en lo cierto.

En tal caso, no te preocupes, no tengas prisa: Aprovecha este tiempo para prepararte, y sentar las bases que garanticen el éxito en cuanto esta situación acabe (¡que se acabará!).

¿Cómo hacerlo? Te propongo algunas ideas:

  • No te sientas culpable por continuar fumando. Los sentimientos de culpa sólo harán que te sientas mal, y es muy probable que ese malestar aumente tu deseo de fumar.
  • Determina la fecha en que dejarás de fumar. Al no saber cuándo terminará el estado de alarma, esa fecha puede ser incierta, pero ese puede ser tu referente: “Dejaré de fumar dentro del plazo de un mes tras acabar el estado de alarma”, por ejemplo.
  • Comprométete con ese propósito y con la fecha que determines. No lo digas por decirlo, o por tranquilizar tu conciencia, o por quedar bien con alguien. Siente que estás empeñando tu palabra, y que vas a actuar con responsabilidad cumpliendo lo prometido.
  • Recuerda con frecuencia tu propósito, y hazlo con alegría. Sé consciente cada día de que, al llegar la fecha elegida, te liberarás para siempre del tabaco. Imagina los perjuicios que evitarás y, sobre todo, los beneficios que tendrás cuando dejes de fumar. Y siente la inmensa alegría que todo ello te produce, y te producirá.
  • Fortalece una actitud positiva y de logro. Alimenta día a día la idea de que sí podrás, de que será relativamente fácil, de que será para siempre, y de que lo lograrás con alegría. La actitud es el terreno donde se siembra el propósito: Aprovecha ahora para preparar y abonar bien ese terreno.
  • Valora con realismo y humildad si necesitarás ayuda. Tener confianza en uno mismo es excelente, pero el exceso de confianza puede conducir al fracaso. En todo caso, una buena guía y ayuda siempre hará el camino más fácil y seguro.
  • Aprovecha ahora para informarte sobre los diferentes métodos. El tabaquismo es mucho más que una adicción a la nicotina. Indaga a qué factores se dirige cada método, qué estrategias o técnicas utiliza, y con qué resultados.
  • Elige el método que te inspire más confianza. La confianza es esencial. O dicho de otro modo, por muy bueno que sea un método, si no confías en él no te dará resultado, así de sencillo.
  • Contacta con el centro o profesionales que lo lleven a cabo. E incluso inscribirte ya, si es posible. Si estás decidido, ésta es una excelente forma de sellar tu compromiso.
  • Estate prevenido contra los autoengaños. Por muy convencido que ahora estés de que dejarás de fumar en cierta fecha, cuando ésta llegue es probable que encuentres alguna justificación de peso para posponerlo para otra fecha o momento mejor. No des cabida en tu mente a estas ideas engañosas, y sé fiel a tu palabra.
  • Dale importancia a este asunto. Para una persona fumadora, pocas cosas hay tan importantes como dejar de fumar. Pero si no le das la importancia que merece, otras cosas desplazarán día a día tu propósito de dejar de fumar. Por tanto, dale prioridad.
  • Haz cualquier otra cosa que creas que pueda ayudarte. La experiencia de personas que ya dejaron de fumar y les va bien, o las recomendaciones que hacen los expertos (y que podrás encontrar a través de internet), pueden aportarte valiosas ideas.

El Método RESET® también se queda en casa, trabajando pero en casa. Y en cuanto se recobre la normalidad, estará a punto y renovado para ayudar, a aquellas personas fumadoras que confíen en él, a lograr su meta de dejar de fumar para siempre, y sin echar de menos el tabaco nunca más. ¡Ánimo, Salud y Alegría!

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