Actitud para dejar de fumar.

La actitud condiciona el resultado

Una actitud es la disposición que tenemos hacia algo: qué pensamos, qué sentimos, y cómo solemos comportarnos ante ese algo.

Al emprender cualquier objetivo, nuestra actitud influirá de manera determinante en los resultados que obtengamos. De aquí su enorme importancia.

Cuando lo que queremos es “dejar de fumar”, la actitud que mantengamos  determinará, en gran medida, no sólo el éxito o el fracaso, sino también lo fácil o difícil que nos resultará.

La conclusión es obvia: hay que emprender la meta de dejar de fumar con una buena actitud.

El problema es que la persona fumadora veterana, por lo general, ya ha intentado dejarlo en varias ocasiones y no lo ha logrado, o ha vuelto a fumar.

Y puede que en esos intentos anteriores le costara mucho, que lo pasara mal, que se sintiera muy nerviosa, o incluso ansiosa o irascible, que dejara de disfrutar en las situaciones en que antes disfrutaba fumando, que ganara peso, y hasta que padeciera estreñimiento.

Estas experiencias personales negativas determina la actitud que ahora tiene ante la idea de intentar dejar de fumar otra vez.

Por eso, piensa y dice cosas como: “Dejar de fumar es muy difícil”, “Hace falta mucha falta de voluntad”, “Implica pasarlo muy mal”, “Disfrutaré menos”, “Ganaré peso”, “No creo que pueda conseguirlo”, “Aunque lo consiga, al final recaeré”…

Con estas ideas, y las emociones desagradables y falta de motivación que implican, ¿quién puede tener éxito en lograr el objetivo de dejar de fumar? Y aunque lo logre, ¿quién puede sentirse alegre, disfrutar, no echar en falta nunca más el tabaco, y no volver a fumar nunca más?

La actitud es algo así como la base o cimientos sobre los que vas a construir tu nueva vida saludable (en lo que a respirar aire se refiere). ¿Sobre qué la vas a construir? ¿Sobre las arenas movedizas de una actitud negativa, o sobre la firme roca de una adecuada actitud?

¿Cual es tu actitud?

Es este momento de tu vida, tienes la actitud que tienes hacia la idea de dejar de fumar. Y esa actitud condiciona el resultado. Si tienes una actitud negativa y quieres tener éxito, tienes que cambiar tu actitud. Así de simple.

No te digo que puedas hacerlo en un instante, ni que tengas que saber cómo hacerlo. Sólo te digo que el camino hacia el éxito implica, necesariamente, la adecuada actitud. Sea como sea, por tu cuenta o con ayuda, comienza por tu actitud.

Quisiera planteártelo de esta manera: Para que una buena semilla de un buen fruto hay que plantarla en tierra fértil, y luego cultivarla el tiempo necesario. La buena semilla es tu buen propósito de dejar de fumar; la tierra fértil es la actitud adecuada que has de tener; y el buen cultivo son las acciones idóneas que emprenderás gracias a esa actitud y motivación. Hecho el trabajo, el buen fruto será el logro de tu propósito de vivir sin fumar.

A veces, queremos tener ya el fruto, el resultado, sin tan siquiera haber plantado la semilla, y sin esforzarnos un poquito en cultivarla durante un tiempo, aunque sea breve.

Permíteme contarte un cuento:

<<Un hombre se acercó en cierta ocasión a un lama para pedirle ayuda.

–          Maestro, le dijo, he oído hablar de tu sabiduría y me presento ante ti para pedirte algo.

–          Dime, pues, en qué puedo ayudarte, contestó el lama.

–          Maestro, quiero ser el mejor marido y el mejor padre. Quiero ser sabio y honrado. Me gustaría que mis negocios prosperasen, y que al final de mis días pueda morir tranquilo y feliz, sin tener que preocuparme por el futuro de los míos.

El lama se quedó mirando en silencio a aquel hombre. Luego bajó la cabeza, tomó un papel y una pluma y escribió unas letras. Después, sin mediar palabra, se levantó y se fue, dejando sobre la mesa el escrito.

El hombre lo cogió y lo leyó. Sólo había una frase escrita: “Aquí no damos frutos, sólo ofrecemos semillas”>>1.

Las semillas pueden ser muy buenas, pero hay que sembrarlas en tierra fértil, y luego cultivarlas adecuadamente el tiempo necesario. Sólo entonces cosecharemos sus buenos frutos.

Al igual que sucede con las semillas, por muy buenos que sean nuestros propósitos, y las ideas, sugerencias, consejos o técnicas que nos den, necesitan encontrar una actitud adecuada y persistente, que haga posible que se transformen en acciones, y luego en hábitos, hasta hacer realidad felizmente esos buenos propósitos.

  • Quiero dejar de fumar. ¡Dime qué hago!”.
  • Te recomiendo que comiences por fortalecer tu propósito de dejarlo, que desarrolles unas expectativas positivas, y que generes una actitud adecuada. Luego…”.
  • “¡¡¡A ver, que lo que quiero es dejar de fumar YA, no que me cuentes una película!!!

Si quieres lograr tu propósito de dejar de fumar para siempre y sin echar de menos el tabaco, procura desarrollar la actitud idónea que lo haga posible. En el Método Reset® es algo que trabajamos desde el principio, y durante todo el proceso.

1Nota: desconozco el autor de esta versión de la historia. Si lo sabes, te agradeceré que me lo hagas llegar, para citarlo.