No es mi momento

Hace años que dejé de interesarme por los diferentes tipos de excusas o autoengaños de las personas fumadoras, pues todos tienen una misma función: Permitirles seguir fumando sin sentirse mal.

Pero hay un tipo de autoengaño que he escuchado cientos de veces en los últimos años, y sobre el quiero reflexionar: “No es mi momento”.

Al escuchar a alguien decir “No es mi momento”, en relación con dejar de fumar, la primera sensación que tengo es la de encontrarme ante una especie de héroe o mártir: Alguien que quiere dejar de fumar, pero que está condenado por una fuerza invencible a tener que seguir fumando cada día, hasta que llegue el incierto momento de su liberación. No sabe cuándo será, pero mantiene la fe: “Su momento” llegará, y entonces se liberará para siempre de la prisión del tabaco. Mientras tanto, mientras llega su momento, soporta  con entereza cada uno de los cigarrillos que ahora, que todavía no es “su momento”, no tiene más remedio que fumar.

Otras veces, cuando escucho “No es mi momento”, me suena a enigmático, y tengo la sensación de encontrarme ante un sabio o un místico. Alguien que conoce los misterios de la vida y del tiempo, que ha comprendido lo que quiere decirnos el Eclesiastés cuando señala: “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el sol”. Como  ha comprendido, sabe cuándo es su “momento de fumar” y cuando será su “momento de dejar de fumar”. Y sin duda, sabe que ahora no es su momento para dejarlo. Cuando llegue lo sabrá, y a partir de él ya no fumará.

Sí, cuando escucho “No es mi momento”, veo ante mí héroes o sabios, mártires o místicos. Y durante unos instantes me quedo como noqueado, sin saber qué decir, ni si tengo que decir algo.

No es como cuando alguien te dice: “Es que me gusta fumar”. Eso lo entiendes al instante. Estás ante una persona normal y corriente, como tú y como yo, a la que le gusta algo que le perjudica. Bueno, nadie es perfecto.

Ni como cuando alguien dice: “Es que no quiero pasarlo mal”. También lo entiendes, pues le sucede lo que a todos: no queremos sufrir.

Ni como si dice: “Es que no tengo fuerza de voluntad”. Eso también lo entiendes. Quién no ha tenido momentos o épocas de flaqueza.

Pero “No es mi momento” es ya otra cosa. Algo que no sabes qué es. Que se te escapa. Que no puedes agarrar por ninguna parte.

Por eso lo reflexiono. Y llego a la conclusión de que no lo entiendo porque, en general, es una forma abreviada de una expresión más larga, que contiene cuatro partes: “Sí quiero…. Pero Decido Cuando…”, que permiten construir diferentes frases, que sí entiendo. Como por ejemplo:

  • Sí quiero dejar de fumar. Pero en este momento tengo otras circunstancias o problemas que tienen prioridad para mí. Por ello he decidido seguir fumando. Cuando cambien las circunstancias o deje de tener esos problemas lo dejaré, o al menos lo intentaré”. O bien:
  • Sí quiero dejar de fumar. Pero presiento que lo voy a pasar mal, y en este momento de mi vida no quiero pasarlo mal. Por ello he decidido seguir fumando. Cuando me sienta con capacidad para poder soportarlo lo dejaré, a al menos lo intentaré”. O quizá:
  • Sí quiero dejar de fumar. Pero creo que hay que tener mucha fuerza de voluntad para lograrlo, y en este momento de mi vida ando escaso de ella. Por ello he decidido seguir fumando. Cuando me sienta con la fuerza de voluntad necesaria lo dejaré, o al menos lo intentaré”. O tal vez:
  • Sí quiero dejar de fumar. Pero me gusta fumar y quiero seguir disfrutándolo todavía un tiempo más. Por ello he decidido seguir fumando. Cuando haya disfrutado lo suficiente lo dejaré, o al menos lo intentaré”. Etc.

La primera parte es el propósito, que puede ser verdadero: Es verdad que quiere dejar de fumar. Aunque en general suele ser “medio” verdadero: Quiere dejar de fumar, pero también quiere seguir fumando.

La segunda parte es la dificultad actual en la que se encuentra: Los problemas, el estrés, el exceso de trabajo, la ansiedad, la depresión, la dieta que está siguiendo para bajar peso, la necesidad de fumar que siente, el placer que le produce… Aunque esa dificultad es lo malo del asunto, también tiene su parte buena, de excusa o de consuelo: “Pobre de mí. Debido a esta dificultad, por ahora no tengo más remedio que seguir fumando”.

Esa es la tercera parte, la decisión: Decide seguir fumando, mientras dure esa dificultad en que se encuentra. Por eso no puede precisar la fecha para dejar de fumar, pues no sabe cuándo desaparecerá la dificultad que lo impide.

Y por fin la cuarta parte, ¡el momento!: En cuanto desaparezca la dificultad decidirá dejar de fumar, y lo intentará. Una parte que se nutre de la esperanza: Antes o después, la dificultad desaparecerá (¡No hay mal que cien años dure!) y, ya sin impedimentos, podrá lograr su propósito.

Es cierto que hay ocasiones en que nos encontramos en un momento vital de crisis, y lo que nos conviene es dirigir todos nuestros recursos, energía y esfuerzo a afrontar y superar la crisis. Por eso, en esas circunstancias excepcionales quizá no sea lo más adecuado intentar dejar de fumar.

Pero tengo la impresión de que la mayoría de las personas que dicen “No es mi momento” no están en una situación de crisis. Quizá tienen algún problema importante (¡siempre hay problemas!), o incluso varios problemas (¡los problemas no vienen solos!). Pero muy probablemente no se encuentran en una situación de crisis y, en realidad, se trata tan solo de un autoengaño, quizá más sofisticado o convincente, pero autoengaño al fin y al cabo. Es decir, la excusa perfecta que alguien que quiere dejar de fumar ha encontrado, para poder seguir fumando sin sentirse mal por ello.

Los autoengaños son la oscuridad de la mente, y sólo pueden ser erradicados con la luz de la verdad. Me permito exponer las siguientes verdades, por si alguna de ellas aportase luz a alguien:

  • El momento es AHORA.
  • No hay mejor momento que EL PRESENTE.
  • No dejes para mañana lo que puedas hacer HOY.
  • El momento en que no haya en tu vida ninguna dificultad quizá nunca existirá: Cuando desaparezcan las dificultades de hoy, vendrán las dificultades de mañana. Por lo que nunca será “el momento”. O visto del modo acertado: “El momento es SIEMPRE”.
  • Tus dificultades no son lo que te impide intentar dejar de fumar. El impedimento es tu decisión de no intentarlo ahora, y de posponer el intento para un momento futuro. El problema es que siempre es ahora. Nunca es el futuro. Cada instante de tu vida es ahora. Y como en el ahora pospones, siempre pospondrás. Si dejas de posponer todo se resuelve, y entonces ya sí podrás decir: “¡¡¡Mi momento es AHORA!!!”

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